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Lovely París

Plato: Frenchie / Foto: @LovelyGourmet

"París es París y lo demás es monte y culebras”. Este viaje me reafirmó ese dicho que crecí escuchando en casa. Creo que mi papá se refería a la historia tan rica que tiene, a su inmensa cultura y su impecable gastronomía, entre muchas otras cosas.

 

Este viaje fue especial por muchas razones. La primera, es que tuve la dicha de contar con la mejor compañía del mundo - para mí- mi familia.  

Me encantó poder compartir con mis hijos todas estas experiencias culinarias. Creo que es muy importante enseñar a los niños a comer de todo desde pequeños. Pienso que la mejor manera de hacerlo es dando el ejemplo. La regla es que lo tienen que probar todo una vez. Si no les gusta no lo tienen que seguir comiendo. Eso rara vez pasa.

 

En este viaje me hinchaba de orgullo al verlos comer mejillones, hígados de pato y hasta mollejas. La segunda razón por la que este viaje fue muy especial, es que tuve la oportunidad de poder compartir cada una de estas experiencias con miles de personas. Snapchat me permitió llevarlos conmigo a cada uno de los restaurantes, mercados, museos… El poder mostrar todos esos datos y momentos tan maravillosos fue una cool para mi.

 

Estando allá aproveché para hacer un curso de cocina. Hay una escuela donde dictan cursos cortos, con una duración entre 3 y 6 horas, dependiendo del tema. Yo hice el de salsas clásicas Francesas — ¡Me encantó! —. Este el segundo curso que hago en esta escuela y pienso que si voy a hablarles de mis datos en esta ciudad no puedo dejar de mencionarla. El primero fue sobre panadería Francesa. El lugar se llama “La Cuisine París”. Las clases las dan en inglés y son muy divertidas e informativas. La mía duró una mañana, pero el recuerdo y la satisfacción de haber tenido una clase de cocina en París me durará para toda la vida. Si no te gusta mucho cocinar pero si disfrutas de la gastronomía, puedes escoger otras opciones como paseos dirigidos por los mercados al aire libre y lugares como las tiendas de quesos y embutidos más emblemáticas París, entre otros.

 

Página web: www.LaCuisineParis.com Dirección: 80 Quai de l'Hôtel de ville, 75004 París, Francia. Teléfono: +33 1 40 51 78 18

Panes: @LovelyGourmet / Foto: @AnaMariaFerris

Aunque cada día París tiene más competencia, sigue siendo la capital gastronómica del mundo. Basta con caminar por un mercado al aire libre, o con entrar a cualquier café brasserie para darse cuenta. La calidad y la belleza de sus productos, su materia prima inigualable, sus sabores, la perfección de sus salsas, las texturas sedosas y crocantes de su pastelería… La verdad es que París no tiene nada de qué preocuparse.

 

Existe una corriente que comenzó en Francia a finales de los años 90, y ahora está muy de moda. Se llama “Bistronomía" — una combinación de las palabras bistró y gastronomía —. Son restaurantes donde los platos son dignos de 3 estrellas, lo que llaman haute-cuisine o alta cocina. Emplean métodos de la clásica cocina francesa y nuevas técnicas y manejo de ingredientes, pero servidos en un ambiente relajado, sin mucho formalismo y a precios mucho más asequibles. En éstos siempre hay menús dirigidos, que se pueden flexibilizar dependiendo de alergias o paladares tímidos, ya que no todos están dispuestos a probar sesos o mollejas — pero no saben de lo que se están perdiendo cuando son preparados por estos maravillosos chefs —.


 

Estos restaurantes por lo general ofrecen en el inicio de la comida uno o dos amuse-bouche, que son pequeños platos de a bocado para ir despertando las papilas gustativas, además son una muestra para dar una idea de lo que viene.  Amuse-bouche significa entretener o divertir la boca. Durante este viaje, los amuse-bouche que más me gustaron fueron: una papita frita estilo chip con anchoas marinadas en vinagre y un polvo de aceitunas negras; un platico de trucha ahumada con sus huevas y espuma de hierbas; y finalmente mi preferido, una sopita de zanahorias bebé con crema y caviar.

Plato: sopa de zanahorias Yam'tcha /  Foto: @LovelyGourmet

Luego siguen una serie de 4 ó 5 platos, donde predominan pescados y mariscos. Muchos de ellos una combinación de ambos. En el viaje destacaron un tartare de carne con supremas de naranja sangrienta, hojitas de radicchio y consomé de crustáceos; y un pescado con tocineta y vegetales de temporada.


 

El estilo de comida de estos restaurantes la clasifican por lo general como comida francesa moderna — ¡Y vaya que es moderna! —. Las combinaciones de sabores son completamente inesperadas y sorprendentes. Como helados hechos de papa o de pino — si, el arbolito de navidad —. La creatividad de los chefs en estos restaurantes no tiene límites.


 

En mi opinión,  los postres no son el fuerte de los restaurantes de este estilo, esos se los dejo a los restaurantes clásicos franceses. Más adelante hablaremos sobre eso.


 

Siempre tienes la opción de hacer maridaje de vinos. Creo que vale la pena hacerlo. En Francia hay una inmensa cantidad de vinos impresionantes. Los sommeliers de esos restaurantes se esfuerzan por ofrecer, no solo las mejores combinaciones para cada plato, sino también las maravillas de cada región.

Maggie Henriquez, Venezolana, presidente de la casa Krug y su esposo Gerard Sibourd gran vinícola francés

En este viaje aprendí que además de los vinos tintos, blancos y rosados, existen los vinos naranja. Conocí que es posible, y no solo eso, sino que es delicioso tomar un vino dulce al principio de la comida — siempre y cuando los sabores lo permitan — y no reservárlos únicamente para los postres.

 

La calidad de la comida y del servicio son del nivel de restaurantes 3 estrellas, pero el precio afortunadamente no lo es. Claro, dependiendo de tu selección de vinos la cuenta podría subir considerablemente.

Conseguir reservación en estos restaurantes es muy difícil. Debes llamar justo 30 días antes del día que tienes planeado ir, y si recibes un no por respuesta, mi consejo es que sigas intentándolo todos los días, hasta dos o tres veces por día. Si no dispones del tiempo o la paciencia necesaria, hay servicios de conserjería que puedes utilizar.

Frenchie / Foto: @LovelyGourmet

Mis 3 restaurantes bistrónomos favoritos de París:

 

Frenchie: Gregory Marchand, el dueño y chef del restaurante, quedó huérfano a los 11 años. Descubrió su pasión por la cocina cuando comenzó a cocinar para sus compañeros los fines de semana, días en los que no trabajaba el personal de cocina del Orfanato.


Plato: Frenchie / Foto: @LovelyGourmet

Su sobrenombre: “frenchie” se lo puso el conocido chef Jamie Oliver cuando  trabajó  en uno de sus restaurantes de Londres. Cuando regresó a Francia, su país natal, abrió este pequeño pero encantador restaurante, donde solo trabajaban dos personas. él en la cocina y un ayudante en el servicio. Hoy en día cuenta con un amplio equipo de trabajo.

Chef ejecutivo de Frenchie: Austin Brian Johnson / Foto: @LovelyGourmet

Además abrió justo en frente del restaurante el bar de Frenchie, donde además de tener una excelente selección de vinos tienen platos para picar, de la misma cocina y estilo que las maravillas que sirve en su restaurante. Adicionalmente, al lado abrió otro local “Frenchie to go”, donde sirven platos más informales y comida para llevar. También abrioó recientemente “Frenchie convent garden”. En fin, en poco tiempo se ha ido expandiendo gracias al éxito que ha tenido con la gran calidad de sus creaciones culinarias.

 

Dirección: Address: 5 Rue du Nil, 75002 París, Francia. Teléfono: +33 1 40 39 96 19

Junto a Gregory Marchand, chef de Frenchie y Maggie Henriquez CEO de Krug 

Yam t’cha: Ellos clasifican su comida como Franco-China. Al llegar te sirven un té Oolong y entre los cubiertos que tienes en la mesa están unos palitos chinos que yo personalmente nunca tuve la oportunidad de utilizar. Eso, además de uno que otro ingrediente, es en mi opinión lo único Chino que tiene. Si yo tuviese que clasificar esta cocina sería como “ Si-existe-la-perfección”.

Plato: Yam'tcha / Foto: @LovelyGourmet

Cada plato refleja una finura y un manejo de los ingredientes impresionante. Su Chef, Adeline Grattard, cuyo trabajo ha sido reconocido con una estrella Michelin, es una joven que se ha destacado en un mundo donde predominan los hombres, y en mi opinión los ha superado con creces.

Plato: esparragos, ostras y foie gras de Yam'tcha / Foto: @LovelyGourmet

Ella trabajó en L’Astrance, el restaurante 3 estrellas en París, y el número 37 del mundo. Luego se fue a continuar su formación en Hong Kong, donde se enamoró de la cocina y técnicas de cocina asiáticas, así como de su esposo Chiwah, quien trabaja en el restaurante ofreciendo maridajes de té como alternativa al maridaje de vinos. Estoy segura de que deben tener una muy buena gama de tés, pero personalmente creo que sería una lástima perderse de las sugerencias de vinos de su sommelier Marine Delaporte, quien nos conquistó con sus recomendaciones de vinos blancos.  

 

Dirección: 121 Rue Saint Honoré, 75001 París, Francia. Teléfono: +33 1 40 26 08 07

Plato: cangrejo alaska con curry al cocode Yam'tcha /Foto: @LovelyGourmet

Septime: De los tres creo que este es el que tiene mejor ambiente. El lugar es muy informal pero bello. Su chef Bertrand Grébaut, quien también tiene una estrella Michelin, tiene una propuesta atrevida, donde sirve platos con ingredientes de temporada y combinaciones que no paran de sorprender. ¡Su comida es sensacional! No en vano este es el restaurante número 52 del mundo.  Los mesoneros, sommeliers, bartenders.. Todo el personal del restaurante además de prestar un excelente servicio tienen un trato super amigable. Realmente se esfuerzan por hacer de tu cena una noche memorable.  La iluminación del lugar es un poco oscura, por lo que no pude tomar fotos de los platos para este artículo. Pero créanme cuando les digo que la comida además de deliciosa, está muy bien presentada.

 

Dirección: 80 Rue de Charonne, 75011 París, Francia. Teléfono: +33 1 43 67 38 29

Plato: Frenchie / Foto: @LovelyGourmet

Ya que hablamos de esta -relativamente- nueva corriente gastronómica, creo que es hora de hablar de los clásicos de siempre. Esos que le dieron y le siguen dando la fama de “cuna de la gastronomía en el mundo" a París. Acá está mi lista de los 3 imperdibles, y el porqué:

 

Le Dome: Este restaurante se especializa en pescados y mariscos. En el menú, que es bastante extenso, hay un solo plato de carne. La sopa de pescado es deliciosa y te sirven hasta que no puedes comer más. Hay unos caracoles que son tan pequeños que te traen unos alfileres para poder sacarlos de la concha — ¡Son deliciosos! — saben como a mantequilla del mar. Ellos no están en el menú, pero si los pides te los traen de regalo. El sole meunière en ese restaurante es uno de los pescados más deliciosos que he probado en mi vida. Los postres son todos muy buenos. 

Dirección: 108 Boulevard du Montparnasse, 75014 Paris, France.  Telefono +33 1 43 35 25 81

 

Chez Dumonet: Si tuviese que escoger una sola comida en París, sin duda sería acá. En este restaurant encuentras los platos más auténticos de la comida francesa, en su mejor expresión. Llegamos para este restaurante buscando el mejor confit de pato de París, y definitivamente lo encontramos. Acá todo es divino. Pidas lo que pidas no te vas a equivocar. Volviendo al tema de los mejores postres, este lugar se lleva el premio. La milhoja es tamaño familiar, pero es tan buena que nadie quiere compartirla. La tarte aux pommes —  que es parecida pero no igual a la tarte tatin —  y el soufflé grand marnier son también excelentes opciones… ¡Acuérdense de mí cuando prueben esa milhoja!

 

Dirección: 117 Rue du Cherche-Midi, 75006 Paris, France. Telefono: +33 1 45 48 52 40

Relais del Entrecot: Este es una cadena. Hay varios en distintas zonas de París. No importa a cual vayas, la receta es siempre la misma. Acá se viene a comer carne. No aceptan reservación por lo que siempre hay una cola de gente esperando para entrar. Al sentarte te preguntan qué término quieres la carne. No hay menú ni diferentes opciones. Acá solo puedes elegir que quieres para tomar, el término que deseas para tu carne, y el postre. Para comenzar te traen una ensalada de lechuga con nueces y una  vinagreta dulce. Luego viene la carne con su famosa salsa de hierbas y las papitas fritas. Cuentan con una gran selección de postres, todos se ven buenísimos.  

Definitivamente "París es París y lo demás es monte y culebras”, pero vayas a donde vayas lo más importante es hacerlo con buena compañía — ¡eso hace toda la diferencia del mundo! —. Yo doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocer a Alejandro, mi esposo, con quien tuve la dicha de pasar momentos inolvidables, y quien hizo de este viaje y hace de cada uno de mis días una bendición.